El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad puede afectar el trabajo, los estudios, las relaciones y la organización diaria. Una evaluación profesional permite determinar si tus síntomas corresponden a este trastorno o tienen otra causa.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la capacidad para mantener la atención, organizar tareas, controlar impulsos y, en algunas personas, regular el nivel de actividad. Aunque suele diagnosticarse durante la infancia, muchas personas llegan a la adultez sin haber recibido un diagnóstico, interpretando sus dificultades como desorganización, falta de disciplina o problemas de personalidad.
En adultos el TDAH puede manifestarse de formas distintas a las observadas en niños. La hiperactividad evidente suele disminuir con los años, mientras que predominan la dificultad para concentrarse, olvidar compromisos, postergar tareas, perder objetos con frecuencia o sentir que la mente está constantemente cambiando de un tema a otro. Estos síntomas pueden afectar el rendimiento laboral, académico, financiero y las relaciones personales.
No todas las personas distraídas tienen TDAH. El diagnóstico requiere que los síntomas hayan estado presentes desde etapas tempranas de la vida, se manifiesten en más de un contexto y produzcan un impacto significativo en el funcionamiento cotidiano. Además es necesario descartar otras condiciones médicas o de salud mental que pueden provocar síntomas similares, como ansiedad, depresión, trastornos del sueño o consumo de sustancias.
Con el tiempo estas dificultades pueden afectar la autoestima. Es común que quienes viven con TDAH sin diagnóstico reciban durante años comentarios como eres flojo, no te esfuerzas o no terminas nada, cuando en realidad existe un trastorno que requiere una evaluación especializada.
No todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Una evaluación profesional es la única forma de determinar si estas dificultades corresponden a un TDAH.
Muchas personas reciben el diagnóstico recién en la adultez. Consultar permite identificar si los síntomas corresponden a TDAH o a otra condición que requiere un tratamiento diferente.
Aunque el diagnóstico es el mismo, los síntomas predominantes pueden variar y afectar la vida cotidiana de maneras diferentes.
Si sospechas que podrías tener TDAH, lo más recomendable es comenzar con una evaluación médica. El diagnóstico requiere una entrevista clínica detallada, revisar la historia de los síntomas desde la infancia, evaluar cómo afectan distintas áreas de tu vida y descartar otras condiciones que pueden producir dificultades similares, como ansiedad, depresión, trastornos del sueño o consumo de sustancias. Si el profesional confirma el diagnóstico, podrá indicar tratamiento farmacológico cuando esté clínicamente indicado. Además la psicoterapia ayuda a desarrollar estrategias para organizar el tiempo, mejorar la planificación y manejar la impulsividad. En muchas personas la combinación de ambas ofrece un enfoque más completo. Para niños y adolescentes de 3 a 17 años la evaluación corresponde a psicología infanto-juvenil o psiquiatría infanto-juvenil.
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Sí. Aunque el TDAH comienza en la infancia, muchas personas llegan a la adultez sin haber sido evaluadas. En estos casos el diagnóstico se realiza revisando la historia clínica, los síntomas actuales y la presencia de dificultades desde etapas tempranas de la vida.
Existen cuestionarios que ayudan a identificar síntomas compatibles, pero no permiten confirmar un diagnóstico. Este requiere una evaluación clínica realizada por un profesional, considerando tu historia personal y el impacto de los síntomas en distintos ámbitos.
No. El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, del impacto funcional y de las necesidades de cada persona. En algunos casos se recomienda psicoterapia, en otros tratamiento farmacológico y con frecuencia una combinación de ambas estrategias.
Trastornos de ansiedad, depresión, trastornos del sueño, estrés crónico, consumo de sustancias, trastornos del aprendizaje y algunos problemas de memoria pueden producir síntomas similares. Por eso una evaluación profesional es fundamental para evitar tratamientos inadecuados.
La existencia de un diagnóstico de TDAH no implica automáticamente la emisión de una licencia médica. Si un médico considera que la condición afecta de manera significativa tu capacidad para trabajar, podrá evaluarlo y decidirlo según su criterio clínico y la normativa vigente.
El profesional revisará tus síntomas actuales, cuándo comenzaron, cómo han afectado tu vida académica, laboral y personal, y si existen antecedentes desde la infancia compatibles con TDAH. También evaluará otras condiciones antes de establecer un diagnóstico.
Si las dificultades para concentrarte, organizarte o controlar los impulsos están afectando tu trabajo, tus estudios o tu vida personal, una evaluación profesional puede ayudarte.
Ver disponibilidad →Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza una evaluación médica o psicológica individual. La indicación de tratamiento farmacológico y la emisión de licencias médicas dependen siempre del criterio clínico del profesional tratante.
American Psychiatric Association, DSM-5-TR · Organización Mundial de la Salud, CIE-11 · NICE, guías clínicas sobre TDAH en niños, adolescentes y adultos · MINSAL Chile, documentos técnicos sobre salud mental y neurodesarrollo · Cochrane, revisiones sistemáticas sobre intervenciones para el TDAH